Un fragmento de lo último que he leído de Mario Vargas Llosa
<<¿Por qué no tenía Juan una pareja estable, como tantos otros hippies? En las fiestas a las que me llevaba casi siempre terminaba desapareciéndose con una chica, y a veces hasta con dos. Pero, una noche, me sorprendí viéndolo acariciar y besar en la boca con mucho ímpetu a un muchachito pelirrojo, delgado como un canuto, al que estrujaba en sus brazos con furia amorosa.

—Espero que no te haya chocado lo que has visto —me dijo después, algo amoscado.
Le contesté que a mis treinta y cinco años ya nada me chocaba en el mundo y aún menos que otras cosas que los seres humanos hicieran el amor al derecho o al revés.
—Yo lo hago de las dos maneras y así soy feliz, viejo —me confesó, distendiéndose—. Creo que me gustan más las chicas que los chicos, pero en todo caso no me enamoraría de una ni de otro. El secreto de la felicidad, o, por lo menos, de la tranquilidad, es saber separar el sexo del amor. Y, si es posible, eliminar el amor romántico de tu vida, que es el que hace sufrir. Así se vive más tranquilo y se goza más, te aseguro.>>
