De usuarios, ciudadanos y promesas incumplidas.
Últimamente estoy aprendiendo bastantes cosas en torno a internet y a la blogosfera y alfabetizándome en la red. No se puede comprender la globalización, las tendencias y los cambios que estructuran el mundo en 2006 dando la espalda a la realidad tan rica y novedosa que se está cociendo en binario de una forma que nunca antes había existido: con la participación tan distribuida. Ahora todos somos potenciales emisores de información y potenciales desarrolladores de software. Esta realidad es algo de lo que realmente me preocupa, y ocupará bastante espacio en este nuevo blog.
Hace poco he estado interesándome por la filosofía de la web 2.0, muy en línea con la wikipedia o las cada vez más completas e interesantes aplicaciones de google. Estamos avanzando hacia un nuevo contexto en el que los programas que utilicemos ya no estén instalados en nuestros ordenadores y tengamos que cambiarlos cada dos años, sino que sean aplicaciones presentes en la web, sometidas a un proceso de actualización y mejora continua por parte de los propios usuarios, que se convierten en desarrolladores independientes. Esta filosofía da lugar a dos consecuencias interesantes:
1) El usuario es el protagonista de todo el proceso, todo va enfocado al usuario final.
2) El nuevo mundo es algo cambiante, escurridizo, vertiginoso... pero sobretodo libre. El mensaje es: el código y la tecnología están ahí, úsalos, mejóralos, decide tú el tipo de producto que quieres conseguir.
Pues bien, la política no es ajena a todo esto. Dentro del sórdido escenario actual de la política española (ya le dedicaremos a este tema su espacio), hay cosas interesantes. Sin duda lo más fresco y seductor que veo ahora mismo es el nuevo partido catalán Ciutadans – Partido de la ciudadanía, que en su programa dice “somos un partido de ciudadanos que aspira a hacer política para ciudadanos” y que en sus planteamientos iniciales deja claros algunos aspectos que seguramente asumirán los demás dentro de algunos años. Aparte de evitar la distinción entre izquierdas y derechas (¡ay! por fin alguien se atreve), los representantes de Ciutadans siempre destacan que, en su opinión, los derechos no pertenecen a los territorios, sino a los ciudadanos.
Hay una analogía usuarios-ciudadanos, web 2.0-política 2.0. Quizá ahora esa nueva forma de hacer política este hoy representada mejor que nadie por Ségolène Royal, la candidata a candidata a presidenta de Francia. Pero ella recoge, en gran parte, ideas y maneras que ya triunfaron aquí. Fue Zapatero, no el de ahora, no, sino ese Zapatero de antes de ser presidente, ese personaje mesiánico de bellos discursos, el que además de pacto, diálogo, talante, democracia y participación colocó en el discurso político de vanguardia la palabra “ciudadano” . 25 veces la dijo en el discurso de investidura. Eran otros tiempos. Ahora, en vez de impulsar el software libre, como prometían, enriquecen un poco más al tío Bill.
Gates, por si queda alguna duda.
Javier Canteros — 30-10-2006 23:36:49
